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Es cuerpo necesita un aporte diario de proteína para reparar y mantener sus órganos vitales. Los músculos, el sistema inmunitario y todos los enzimas están compuesto por proteínas. Una de las funciones vitales de la proteína es es estimular el glaucón. El glaucón tiene el efecto fisiológico opuesto de la insulina. De hecho, actúa como el principal controlador de la producción excesiva de insulina. El exceso de insulina es lo que nos engorda, nos hace sentir hambrientos, nos impide tener claridad mental, disminuye nuestro rendimiento físico y nos hace más propensos a contraer enfermedades crónicas. Por lo tanto controlar la producción de insulina es vital, y para hacerlo, la clave es la proteína.  Una vez aclarada la importancia de la proteína, tenemos que saber la cantidad necesaria de proteína que podemos consumir al día. Se suele decir "no consumas mas proteína grasa en una comida, que la que te quepa en la palma de una mano". Es decir, en una comida, no deberías ingerir mas de 150 g de pechuga de pollo. Esta medida es un solo un ejemplo, ya que las necesidades de proteína dependen de cada persona en particular. Los nutricionistas creen que entre el 10% y 20% de la ingesta calórica diaria, debe provenir de las proteínas. Es decir, si se consumen 2000 calorías diarias, por lo menos entre 200 y 400 deben provenir de las proteínas. Los vegetarianos, sin embargo, deben hacer frente al hecho de que las proteínas vegetales no son tan completas como las de las carnes y lácteos. De hecho, los expertos señalan que es necesario comer cerca de un tercio más de proteínas cuando la misma se obtiene solo de fuentes vegetales.
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