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jueves, 11 de septiembre de 2008 |
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El aluminio es un mineral presente de forma natural en el
medio ambiente. Por sus particularidades, es ampliamente utilizado para
distintos propósitos, entre los que se encuentran, dentro del ámbito
alimentario, el tratamiento de aguas o la fabricación de papel para envolver
alimentos. En condiciones normales, la migración
de este metal ligero a los alimentos es muy pequeña, de ahí que se utilice en
latas de refrescos, utensilios de cocina o para proteger y conservar la comida.
Sin embargo, al contacto con ácidos y sales en paellas o cazuelas, las
concentraciones en alimentos pueden ser superiores.
Un miligramo por cada kilo de masa corporal a la semana.
Ésta es la cantidad que los expertos de la EFSA (European Food Safety
Authority) han establecido como "tolerable" para la ingesta de
aluminio a través de la dieta. Tras una evaluación exhaustiva, han determinado
un límite semanal en lugar de una ingesta diaria, y advierten de que en algunos
casos este límite podría superarse. Así lo demuestran varios estudios
realizados en países como Hungría, Alemania, Suecia o Italia, según los
cuales los adultos podrían llegar a ingerir entre 0,2 y 1,5 miligramos por cada
kilo de masa corporal, y los niños entre 0,7 y 2,3 miligramos. Los estudios que
han analizado sus efectos adversos en la salud de las personas mencionan el
sistema nervioso y el reproductor de los animales.
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