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Solamente en los últimos años y , gracias a los estudios realizados sobre cerveza y salud, se han podido poner a un lado una serie de prejucios y tópicos, como es el pensamiento de que la cerveza engorda. Para el Dr. Joseph Keul, de la División de Medicina Deportiva y de Rehabilitación de la Clínica Universitaria de Freiburg, no hay ningún estudio que pueda demostrar que el consumo de cerveza está estrechamente relacionado con la obesidad. Otros estudios confirman que son los otros hábitos de alimentación y de forma de vida, que frecuentemente acompañan a un alto consumo de cerveza, los que han hecho pensar a través de los años que la corpulencia es atribuible a la cerveza. Lo que actualmente denominamos como "barriga o tripa cervecera", no existe, sino que es el alto consumo calórico de alimentos ricos en grasas la verdadera causa de esa corpulencia. En línea con está información, un gran número de estudios documenta el hecho de que el consumo moderado de cerveza no afecta al peso de una persona, ya que 100 ml. de cerveza contiene entre 30 y 40 Kcal. El consumo moderado de alcohol también conduce a una composición diferente del cuerpo, precisamente a una reducida proporción de grasa. El alcohol tiene un efecto represivo sobre el metabolismo de la grasa, reduciendo es ésta y ayudando al mismo tiempo a la regulación de la presión arterial. Por lo tanto la cerveza se puede consumir en algunas dietas. Tiene un contenido muy bajo en sodio, proteínas y calcio, y no tieen grasa ni colesterol. Frente a todas estas virtudes para nuestra salud, el especialista vuelve a recordar la importancia del consumo responsable de esta bebidas Fuente "Estudio cerveza y salud" Escuela superior cerveza y Malta.
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